sábado, 25 de mayo de 2013

El Vanguardismo en Hispanoamerica

EL VANGUARDISMO HISPANOAMERICANO

Las vanguardias hispanoamericanas suelen situarse entre 1930 y 1950. Las vanguardias nacieron en la Europa de entreguerras, en los "felices" y frágiles años veinte. Se denominaron vanguardias a distintas corrientes, muy efímeras, que se caracterizaban por el deseo de revolucionar el arte desde su misma base.


Los vanguardismos preconizaban distintas vías de crear el arte, un arte nuevo y original, nunca antes visto. Las vanguardias europeas que afecten a la literatura fueron el futurismo, el dadaísmo y sobretodo el surrealismo. El surrealismo apostaba por la búsqueda de la autenticidad emocional en el subconsciente. Para ello empleaban la escritura automática o sus propios sueños.
Europa vivía, al momento al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis. crisis que desencadeno la Primera Guerra Mundial y luego en la evidencia de los limites del sistema capitalista. si bien "hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo".
Por su parte, en el ámbito literario era precisa una profunda renovación. De esta voluntad de ruptura con lo anterior de lucha contra el sentimentalismo, de la exaltación del inconsciente, de lo racional, de la libertad, de la pasión y del individualismo nacerían las vanguardias en las primeras décadas del siglo XX.

CÓMO RECONOCER UN POEMA VANGUARDISTA

A continuación, veremos algunas señales que nos permiten identificar un texto de vanguardia. Antes de pasar a ver estos modos de reconocimiento, hay que señalar dos cosas: en primer lugar, que no puede decirse que un poema sea vanguardista porque su autor perteneció alguna vez a las van­guardias. Hubo innumerables autores (como Jorge Luis Borges, Pablo Neru­da y el mismo César Vallejo) que pertenecieron durante una época de su vi­da a las vanguardias pero que después las abandonaron. En segundo lugar, estas características pueden darse todas juntas o por separado y no siempre son suficientes para definir si un poema es o no de vanguardia.



Reconocimiento contextual: Hay un reconocimiento exterior al poe­ma que tiene que ver con la época en la que fue escrito, dónde fue publi­cado, si el autor pertenecía a las vanguardias. Si bien esto indica que se trata de un poeta vanguardista, nos dice muy poco sobre el poema.

Reconocimiento visual: A menudo, los poemas vanguardistas le otor­gan mucha importancia a la visualidad y a la espacialidad de la letra escri­ta. Uso de versos esparcidos por la página, palabras que forman imágenes, utilización de diferente tipos de letras.

Reconocimiento formal: Los poemas de vanguardia evitan las reglas tradicionales del quehacer poético: la versificación regular, la rima, las for­mas consagradas como el soneto. "Piedra negra sobre una piedra blanca", de César Vallejo, un soneto con versos endecasílabos, no sería vanguardis­ta, aunque sí puede percibirse la herencia vanguardista en la audacia de las imágenes o la violencia que se ejerce sobre el lenguaje (tan frecuente en este autor).

Violencias sobre el lenguaje: La violencia sobre el lenguaje poético se ejerce de dos maneras: o se introducen palabras ajenas al lenguaje poé­tico o se violan algunas reglas de la sintaxis.
Así se dieron los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincidió, lógicamente, con la Primera Guerra Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que ésta significaba, y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
Aunque no de forma rigurosa, el surrealismo apareció en escritores españoles y sudamericanos. Aleixandre o Lorca escribieron obras que se pueden denominar surrealistas. Lo mismo sucedería en autores americanos como el Pablo Neruda de "Residencia en la tierra". En conclusión, las vanguardias fueron corrientes de postulados innovadores e incluso radicales que dejaron una huella particular en jóvenes autores de orígenes y obras diversas.
Por otro lado, nacieron en Hispanoamérica otros "ismos", autóctonos. El "ismo" americano por excelencia es el "Creacionismo", cuyo promotor fue el Chileno Vicente Huidobro. De España importaría Borges el ultraísmo. Así pues, las resonancias de las innovaciones vanguardistas también afectaron a los poetas hispanoamericanos.
El primer caso es bastante fre­cuente en las poesías de Oswaldo de Andrade y Oliverio Girondo; lo segun­do se observa claramente en los poemas de César Vallejo. 


POETAS VANGUARDISTAS

  • Pablo Neruda
  • César Vallejo
  • Oswaldo de Andrade
  • Oliverio Girondo
  • Vicente Huidobro 
En la primera mitad del veinte publican en Sudamérica poetas posmodernistas, poetas "de la negritud", poetas "puros" y vanguardistas. Junto a ellos, publicaron tres poetas de obras muy personales, de una calidad literaria excepcional, que recibieron varias influencias, especialmente de una vanguardia, el surrealismo.

Comenzaremos por citar al peruano César Vallejo (1892-1938). Comenzó con una poesía modernista, al estilo de Darío, pero siempre desde un nuevo punto de vista muy innovador. En 1922, con Trilce, supera el modernismo y es influido por las vanguardias. Ésta es su obra maestra. Con exquisitez, construye un poemario complejo y distorsionad.

Uno de los poetas más leídos y renombrados de todo el siglo es el chileno Pablo Neruda (1903-1973), logra componer un libro innovador y a la par tradicional en los temas amorosos. Dejan también en él huella las vanguardias, como en Residencia en la tierra y también los temas sociales como en Canto general.
Se podría de decir que todos estos poemarios, de tendencias distintas, guardan en común la universalidad de un autor sobresaliente.
Quizás la obra más trascendente y destacable de la poesía hispanoamericana sea la del mexicano, Octavio Paz (1914-1998).
Su poesía se centra en el origen del conocimiento y la realidad, en el nacimiento de las propias palabras. Su poesía es existencial y de una calidad literaria apabullante.

POETAS VANGUARDISTAS Y SUS POEMAS

 Pablo Neruda (poema xx)




César Vallejo (Trilce, Heraldos negros)



Los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes...¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma...¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

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